en que la luz de mi habitación tarda,
aproximadamente,
dos segundos en encenderse por completo;
lo mismo que tu
en darme un beso por la mañana.
En que el microondas, cuando termina,
repite el mismo sonido cada tres minutos;
lo mismo que tu
en despegarte de las sábanas.
En que la línea de autobús que uso a diario,
tarda una hora exacta,
en recorrer dos veces la ciudad entera;
lo mismo que tu
en ducharte cada mañana.
En que cada día a la misma hora,
te despiertas basándome,
me preparas el café sin miedo a llegar tarde
y el mismo conductor me sonríe cada día.
No me había dado cuenta nunca,
de que todo lo que hacemos tiene sentido
y corelación,
y sé que no depende de si
los planetas se han alineado,
del último deseo que pedí,
o del destino.
Pero si me he dado cuenta,
de que no hay amores
ni besos,
ni cafés,
como los que me das tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario