15.11.14

Tenía unas manos similares a unas esposas,
un cuerpo similar a una cárcel,
y unos besos similares a una tortura.
 
A veces tan dulce y a veces tan agría.

Tenía voz de sirena, de peligro, de emergencia.
Tenía una espalda infinita 
en la que cada vez que me perdía
volvía a aparecer atada a sus esposas.

Era el Gizmodo por las noches 
y Verkhoyansk por el día.

El paso del calor de las sábanas 
al frío de la habitación,
salir de la ducha en invierno
y un día de lluvia sin paraguas.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario