4.9.14

Chin-chin

Vuelven los días eternamente cortos y con ellos las mil maravillas que supone el frío de la calle y el calor del hogar, los árboles de hoja caduca que año tras año dejan rastro de su existencia sobre la fiel tierra y así, vienen los jerséis y las botas, y los fines de semana de maratón de películas, y un largo etcétera que personalmente me vuelven loca. Que viva Septiembre cada vez que se acerca con su muy querida época dorada y cómo cada año espero que nunca acabe y me vuelvo a decepcionar cada vez que lo hace. Y eso es lo que supone disfrutar completamente de la vida, aprovechar los buenos momentos y exprimirlos al máximo aún sabiendo que después de ellos vas a tener que superar los malos tragos. Que vivan los cambios y sobre todo que vivan las alegrías.

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